El comienzo de curso en el Colegio Padre Poveda no ha sido uno más. Este año, el claustro de profesores fue sorprendido con una propuesta diferente, creativa y cargada de simbolismo: un escape room diseñado para desvelar el lema que guiará a toda la comunidad educativa durante los próximos meses. Una dinámica original que convirtió la reflexión inicial en un juego de retos, pistas y trabajo en equipo.
Una historia que invita a jugar… y a pensar
Todo comenzó con un relato que sirvió de introducción. Según la narrativa, el cartel con el lema que debía iluminar el curso había desaparecido misteriosamente. En su lugar, quedaba un vacío inquietante. Sin embargo, nada estaba perdido: fragmentos del mensaje se encontraban escondidos en distintos rincones del colegio, esperando ser descubiertos.
El claustro recibió entonces el reto: superar diferentes pruebas, avanzar por estaciones, colaborar y confiar para recuperar las piezas del lema perdido. La misión no era solo un juego; también suponía una invitación a abrir la mente y el corazón, a trabajar juntos con ilusión y esperanza.
Primera parada: el columpio
La aventura comenzó en la biblioteca. Allí, entre libros estratégicamente colocados, los docentes debían recomponer una frase inspiradora sobre los sueños. Solo al lograrlo obtenían la primera pieza: el columpio, símbolo de la capacidad de imaginar, volar y aspirar a algo más grande.
Este primer reto ya marcaba el tono de la actividad: el lema no se iba a encontrar solo en palabras, sino en símbolos cargados de significado que invitaban a reflexionar sobre la tarea educativa y la identidad del colegio.
Segunda estación: el faro
El siguiente destino fue el patio, escenario de un dinámico circuito de confianza. Por parejas, debían atravesar el recorrido con los ojos vendados, guiado únicamente por la voz de su compañero/a. La experiencia fue reveladora: no se trataba solo de habilidad física, sino de vivir la fe y la confianza en los demás.
Al concluir, se desveló el símbolo asociado: el faro, luz que guía en medio de la oscuridad y recuerda que siempre hay alguien que orienta el camino. En este caso, la referencia fue clara: Pedro Poveda como guía e inspiración para toda la comunidad educativa.
Tercera estación: “Soñamos”
La búsqueda continuó en la secretaría. Allí tenían queresponder a tres preguntas esenciales: ¿qué significa el columpio?, ¿qué representa el faro? y ¿qué cita evangélica acompaña al lema?
Acabaron descubriendo que el Evangelio que nos acompañará este año es Mt 6,25-34, un pasaje que invita a confiar en la providencia y a vivir con esperanza. Tras superar la prueba, se les entregó la palabra “SOÑAMOS” con el símbolo del ancla, representación de la esperanza que sostiene y da firmeza.
Cuarta estación: Imagina, Atrévete, Confía
La última parada antes del desenlace se llevó a cabo en la sala de profesores. Sobre la mesa, tres sobres contenían palabras clave: Imagina, Atrévete y Confía. Cada uno escondía preguntas para reflexionar en grupo sobre el inicio de curso, los miedos, las novedades y la confianza puesta en Dios.
La dinámica fue, sin duda, una oportunidad para compartir emociones, expectativas y compromisos. Al completar la actividad, recibieron los tres símbolos que completaban el mensaje del lema.
La gran revelación en el salón de actos
Con todas las piezas en la mano, el claustro fue capaz de recomponer el cartel del lema. Pero aún quedaba un último desafío: encontrar la caja final en el lugar donde siempre se reúnen para celebrar y compartir momentos importantes.
Frente a las puertas del salón de actos apareció la caja escondida, que contenía una llave y un pen drive. La llave abría el salón; el pen drive guardaba el video oficial del lema y la canción que acompañará al colegio durante todo el año.
La misión había concluido, pero la verdadera aventura apenas acababa de comenzar.
Un juego con trasfondo pedagógico y espiritual
Más allá de lo lúdico, el escape room se convirtió en una metáfora del camino educativo y comunitario. Cada estación exigió colaboración, reflexión, confianza mutua y capacidad de soñar en común, valores que son también los pilares de la misión del Colegio Padre Poveda.
El columpio, el faro, la palabra SOÑAMOS, el ancla y los símbolos “Imagina, Atrévete, Confía” son las referencias concretas para guiar el presente curso escolar. El mensaje final, al unir cada pieza, recordó que el lema no es una consigna decorativa, sino un itinerario de vida.
Una experiencia que une al claustro
La actividad también fortaleció los lazos del profesorado. Empezar el curso con un reto compartido, cargado de emoción y sentido, sirvió para reforzar la cohesión del equipo docente y para recordar que, al igual que en el juego, la misión educativa solo se puede realizar en comunidad.
El escape room fue, en definitiva, una forma innovadora de presentar el lema del curso: una propuesta que combina creatividad, pedagogía y espiritualidad, y que marca un inicio esperanzador para toda la comunidad educativa del Colegio Padre Poveda.
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